MIS RECETAS

miércoles, 20 de marzo de 2024

UNA CAMINATA POR LA VÍA VERDE DEL ACEITE DE JAÉN COMO ANTICIPO DE LA PRIMAVERA.

 


Con un tiempo espléndido, he iniciado la marcha en solitario por la vía Verde del Aceite de Jaén. 
Este recorrido lo realizo asiduamente una vez por semana a pie, siempre que la meteorología sea favorable. 
Suelo recorrer unos trece kilómetros desde la puerta de mi casa hasta el kilómetro cuatro seiscientos, entre ida y vuelta; haciendo constar que desde mi residencia hasta el inicio de la Vía Verde hay dos kilómetros. Una caminata que a mis setenta y siete años me hace mantenerme en forma y disfrutar del paisaje.
Llevo una ropa deportiva adecuada, mi mochila con agua suficiente, algunos caramelos y unos bastones.
Salgo a una hora temprana, atravesando la avenida de Barcelona, complejo deportivo de las Fuentezuelas y a partir de ahí, tiene sus comienzos la Vía Verde del Aceite de Jaén.







Mis pasos me van recordando al tren, que desde la estación de Jaén y portando el aceite procedente de los inmensos olivares recorría nuestros pueblos de Torredelcampo, Torredonjimeno, Martos, Alcaudete y se adentraba en los pueblos cordobeses de Luque, Zuheros, Doña Mencía, Cabra, Lucena y Moriles; y su término, junto a la antigua estación de Campo Real; a seis kilómetros de Puente Genil y con un recorrido de 120 kilómetros.
El nombre de Vía Verde del Aceite procede de la importancia que tiene el aceite en estas zonas y porque el tren que circulaba por esta antigua vía, era conocido como el Tren del Aceite.
Hoy día esta línea está en desuso, comentan: que por su baja rentabilidad.

Con el fin de darle a este trazado un fin turístico, se suprimieron las vías, se habilitó un firme de balasto sellado con zahorra y un doble tratamiento asfáltico y donde el punto más alto se sitúa en Martos con una pendiente máxima del 3%.
Su uso está destinado a ciclo-turistas, senderistas y personas con movilidad reduciada.
El recorrido hasta el límite de la provincia de Jaén (Alcaudete), tiene una duración de unas cinco horas en bicicleta. Durante el recorrido podemos acceder a distintas zonas de descanso y descubrir el túnel de Torredelcampo: "el Caballico" (en perfecto estado de conservación) y el de Torredonjimeno. 



Viaductos: como el "Arroyo de la Piedra del Águila" de 124 m de longitud y 25 m de altura construido por dos discípulos de Gustave Eiffel en el año 1890.






Otros como: Arroyada, Arroyo Salado, Arroyo del Higueral, Río Víboras (el más elevado del trazado con 224 m de largo y 80 m de alto), Arroyo Chaparral, Arroyo de la Esponela, Arroyo del Desjarradero y Río Guadajoz.

Mi itinerario:

He comenzado mi primer tramo desde la fuente situada al comienzo, hasta el inicio del túnel situado en el kilómetro 2.
Este tramo bastante llano, y con una ligera pandiente hasta llegar al túnel y en el que se han instalado farolas con acumuladores solares  y se han plantado nuevos árboles (además de los que ya había); en ambos sentidos. Todo esto, tiene su razón de ser; porque durante los meses veraniegos, debido a las altas temperaturas; se marcha mejor por zonas de sombra.
Es necesario su mantenimiento regular, debido a que son árboles pequeños y no han puesto riego por goteo; por lo que será necesario en épocas de calor, extremar sus cuidados.
En este itinerario existe un mirador con zonas de descanso y aparatos de práctica deportiva.










Pilastras del antiguo canal de riego







He cruzado el túnel, contemplando los numerosos grafitis de artistas jaeneros y asciendo por una cuesta donde aparece el cartel de la "Ruta de los Torreones" con un mapa indicativo.
Al final de este itinerario existe un mirador y zona de descanso.











Continúo por la recta, en dirección hasta el término de Torredelcampo. Observo, que se adentra la primavera. Las plantas recuperan su esplendor, los olivos su verdor y los agricultores, continúan con la poda de los olivos y la quema de los restos.
Continúo hasta el kilómetro 4´5, donde doy la vuelta de regreso.























Al regreso.








Con esta caminata, he tratado de rememorar la historia de esta Vía Verde del Aceite, su antiguo uso como ferrocarril y su reconversión con un uso ciclo-turista y senderista.
Yo la disfruto.



siempre que puedo, porque me gusta el contacto con la naturaleza: unas veces acompañado de mi hija y otras veces en solitario.



jueves, 29 de febrero de 2024

DIA DE ANDALUCÍA EN TORRES CON UNOS FAMILIARES.


Torres y sus atractivos
 
    Hemos aprovechado este día de Andalucía para visitar a nuestros familiares en Torres  y
acompañarles en este día bastante frío, pues la nieve aunque algo escasa blanqueaba los picos Almadén, Monteagudo y Cárceles.  
   Ya desde la autovía, vislumbrábamos estos cerros de Mágina un poco nevados y al estar más próximos a ellos, en Fuenmayor; la nieve que los cubría era algo mayor.
   Subiendo hasta la fuente, apreciamos que los cerezos todavía necesitan más tiempo para la floración, que si el tiempo ayuda, se producirá aproximadamente para el mes de Abril.
   Esperemos que para ese tiempo, podamos volver para presenciar junto a mi familia este maravilloso espectáculo que nos brinda la naturaleza y disfrutar de un día de campo en este maravilloso lugar.
   A pesar de las pocas lluvias recibidas hasta la fecha, se aprecia un nuevo verdor en los olivos y un verde precioso en la vegetación que rodea la fuente y en los aledaños del sendero que nos lleva hasta la cascada del Zurreón.

Estado actual 28-2-2024










   La fuente como observáis, dispone de bastante caudal; pero para nosotros, amantes de Fuenmayor apreciamos que a lo largo de estos años y ante la escasez de lluvias y nevadas, su caudal dista mucho del de los años pasados, donde el agua salía incluso debajo de las cascadas y llenaba los dos pilares con sus potentes chorros.
   Es cierto, que se predicen lluvias para los próximos días,  son buenas noticias; y nos acogemos al refrán "Marzo ventoso y Abril lluvioso, sacan a Mayo florido y hermoso". Pero este cambio climático, que con mucha razón nos preocupa; esperemos nos haga más responsables y cuidemos de este bien que es nuestra fuente de vida.
   Llegamos hasta la cascada, donde las escorrentías que la inundan, debido a las bajas temperaturas nocturnas, se convierten en carámbanos de hielo que la salpican por doquier.

estado actual



En los años pasados

     Una vez terminada la visita, nos dirigimos al hotel rural Puerto Mágina donde degustamos el rico "betún" torreño, junto a un buen plato de pescado y berenjenas con miel.

Acuarela de Juan J, Tello

     Un  día especial, junto a un bello espectáculo; que la naturaleza nos ofrece cada año, para poder disfrutarlo.
   

   
   


lunes, 19 de febrero de 2024

MIS CLASES EN LA UNIVERSIDAD POPULAR DURANTE EL PRESENTE CURSO.

    



   Durante el presente curso me he decidido desde el principio el callejear por mi ciudad y por algunos de los pueblos; realizar fotos de lugares emblemáticos, paisajes, monumentos, personajes, castillos etc.. con el fin de plasmarlos en acuarelas.
   Durante algunos años practiqué la acuarela en talleres de la propia universidad y también con un gran maestro: D. Nicolás Angulo del que aprendí el uso de materiales y técnicas que eran desconocidas para mi.
   Mi realismo se vio sorprendido por una mancha de color y una soltura distinta a la que estaba acostumbrado.
   He sentido y siento predilección por el urbanismo, los paisajes y las personas y en mis cuadros trato de plasmarlos con la mayor fidelidad.






   En el taller, como cada año nos encontramos los amigos de siempre y ayudamos a los que se incorporan para hacerles más grata la tarea.
   Me alegra el contemplar que cada día acuden más jóvenes  y contemplo el interés que muestran por las Bellas Artes.



   También hago mención de otras compañeras y compañeros: Brigit, Katy, Carmen, Mari Ángeles, Francisco, Ana .. etc, a los que nos une la afición por las Bellas Artes.
   


viernes, 22 de diciembre de 2023

" RECORDANDO LA NAVIDAD "

 

"Con el paso de los años, he imaginado la navidad como una fiesta blanca cuyo protagonista: Jesús niño, nace en un portal y vive entre nosotros para transmitirnos ilusión y esperanza."


Tuve la gran suerte de nacer en Nochebuena.




Mis recuerdos me llevan a un pueblo de Sierra Mágina, pequeño, rodeado de montañas y por estas fechas nevadas y con sus gentes amables y trabajadoras ocupadas en preparar los utensilios y herramientas para la recogida de la aceituna. Sus olivares preñados de negras aceitunas y que día tras día iban recogiendo y llevando en sus mulas y burros hasta las almazaras; una vez allí, eran molturadas y convertidas en ese rico aceite que nuestras madres con tanto cariño, nos echaban sobre un pan  recien tostado con un poquito de azúcar; que nos sabía a gloria.



Aquellos días lluviosos en los que no se podía salir al campo, por el barro de los caminos y porque los olivos se cargaban de agua; las familias reparaban los mantones, capachos, sacos etc. Los hombres, en su mayor parte del campo; confeccionaban con el esparto, que machacaban con un mazo de madera sobre una piedra, la pleita para los serones de los burros y mulos, las espuertas para recoger las aceitunas, los capachos para envasarlas y las tomizas o cuerdas para atarlos.



Los albardoneros confeccionaban y reparaban las albardas, los atarres y las jáquimas de los animales para el acarreo de la aceituna hasta las fábricas. Los hombres, también cortaban la leña ya apilada, para alimentar el fuego de la chimenea que calentaba la casa y donde se hacía la comida cada día.



Las mujeres, además de la crianza de los hijos y las faenas del hogar; acudían a los hornos de Diego, Paco, Antonio etc. y durante más de una semana desempolvaban las recetas que habían recopilado a lo largo de los años de sus madres y amigas y hacìan los dulces navideños. Mi abuela, que era modista y cosía en las casas donde le avisaban; escribía las recetas y las guardaba para esta ocasión.
Los hornos se llenaban de aromas navideños: mantecados, polvorones, empanadas dulces, alfajores, almendrados, bizcotelas etc.. 
Ayudaba a mi madre y abuela a trasladar a la casa estos manjares y mi madre los colocaba en un aparador. Durante las fiestas los disfrutábamos toda la familia.
Con las nevadas, las calles y la carretera se volvían inaccesibles hasta que los vecinos a golpes de pala abrían un camino por el que podíamos salir a comprar a las tiendas del tío Bernardo y la tía Gregoria.
En la carretera, muy próxima a nuestra casa y cubierta de nieve (estaba construída de piedra machacada a mano y tierra colorada sentada con una apisonadora a vapor); al estar en pendiente, mis amigos de vecindad y yo; ayudábamos a mi primo Victor a confeccionar grandes bolas de nieve para construir un gran muñeco que colocábamos en los aledaños de la carretera. Por esta carretera sólo transitaba un servicio diario de mercancias hasta el pueblo más cercano.



Para la Concebida (así denominábamos la festividad del 8 de diciembre), los olores en las calles a cebolla cocida, se esparcía por todo el pueblo y era sinónimo de "llega la matanza".
La cebolla cocida y comprimida con una gran piedra encima, servía junto a otros ingredientes; para confeccionar las deliciosas morcillas, gracias al "betún" (masa de morcilla).
La temprana espera del matarife, con la caldera de agua a punto y una mesa fornida donde consumar el sacrificio de un cerdo, que serviría de alimento a la familia durante todo el año.
Toda una tradición y una fiesta que perduraba año tras año, y que reunía a la familia y nosotros los más pequeños participábamos de este jolgorio, haciendo recados, trayendo leña, picando cebollas o con nuestro entusiasmo a veces "estorbando" a las mujeres en estos trabajos.
Y llega la Nochebuena, mi familia preparando las viandas: un consomé preparado por mi abuela de una gallina vieja de corral, la carne estofada con patatas pequeñitas de mi madre y los dulces navideños. Junto a nosotros mis abuelas, Juanita (una hermana de mi abuela) y su familia. Nos reimos de las ocurrencias tan graciosas de esta tía, de su hija, de mi padre y todos nos contagiamos de esta sana alegría.
Después junto a mi abuela, marchamos a la Misa del Gallo donde oimos misa y entonamos los villancicos que hemos aprendido de nuestros mayores y de la radio.
Y finalizaban estas fiestas con la llegada de los Reyes Magos.
Esperábamos su llegada con gran ilusión. Nos acostábamos temprano y a la mañana siguiente en una bandeja estaban los regalos que nos habían traido (siempre que nos hubiéramos portado bien). Un primer regalo de un caballo de cartón que según me decía mi madre podía subirme en él.
En aquellos tiempos los Reyes no podían ser muy generosos ya que había otras necesidades y el número de hermanos se iba incrementando.
Eran las Navidades de una familia humilde nacida y criada en Sierra Mágina en un pueblecito 
de nombre Torres.



Felices fiestas y un venturoso año 2025.