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viernes, 7 de enero de 2011
Homenaje por mi jubilación
El viernes 17 de diciembre tuvo lugar en el Salón de actos del Colegio Maristas
de Jaén la celebración del acto de homenaje de jubilación. Asistieron mi
familia, compañeros de trabajo y amigos que han compartido conmigo 30 años de
vivencias y buenos momentos.
A todos ellos va dirigida esta entrada.
He de manifestar que aterricé en la enseñanza, tras imponerme una serie de obli-
gaciones que por ser el mayor de cinco hermanos, hube de asumir.
Ayudé a mi padre desde temprana edad, en los trabajos de construcción, pasando
por todas las categorías, creando una empresa a la vez que realizaba los estudios
de Magisterio por libre.
Mi padre, un modelo de hombre: noble,trabajador,dialogante; enamorado de su fami-
lia y de su profesión, me transmitió además de su sabiduría; todos estos valores
que a lo largo de mi vida he tratado de inculcar a los que me rodean.
Mi contacto con la Institución Marista se remonta al año 1973, a raíz de conocer
a Antoñita, mi mujer. Ella trabajaba en la oficina junto a su hermana Mari y su
tío Antonio Estrella, siendo administrador del colegio mi querido amigo, el hermano
Luis Briones.
Recuerdo, que cuando "los jefes" se marchaban a tomarse un respiro; con unas chini-
tas pequeñas que golpeaban sobre el cristal, avisaba a Antoñita que la estaba espe-
rando. Imagino que, algún día que yo continuaba con mi faena y ellos estaban toda-
vía en la oficina... el hermano Luis con su sonrisa característica me insinuaba..
"que las utilizara más pequeñas".
Ya por aquel entonces y.. dichosos tiempos, me ofrecieron trabajar de profesor en
el colegio.
Pero, en aquellas circunstancias; no podía dejar abandonado a mi padre y un proyec-
to familiar cuyos frutos después de muchos avatares comenzaba a ser una realidad.
Después me casé, y Dios me dio el mejor regalo "mi querida Toñi"; modelo de esposa
y ejemplo de madre que rezuma humanidad por cada uno de los poros de su piel.
A los pocos años, nacieron nuestros dos ojitos: Felipe y Sonia.
Pasado un tiempo, dejé la empresa de mi padre y estuve trabajando durante un tiempo
en una Mutua de Seguros.
Hasta que un día, recibí la llamada del hermano Luis Briones para hecerme cargo de
unas obras que se iban a realizar en distintos lugares de nuestra geografía.
Accedí, y de esta forma tan ilusionante inicié una andadura con esta Institución.
Fueron dos años de trabajo, entrega y satisfacción por el deber cumplido.
Terminado este periplo, regresamos a Jaén para comenzar una nueva etapa como maestro
de primaria en nuestro querido colegio.
Han transcurrido 28 años desde mi ingreso en el colegio y todavía me pregunto por ese
primer día de clase con mis nuevos alumnos.
Incertidumbre, nervios, aceptación de todas esas personas que pusieron su confianza en
mi.
La cantidad de cosas que se te vienen a la mente. ante tu primer estreno con niños pe-
queños y querer hacerlo bien.
;
Todo este tiempo ha pasado como "un soplo agradable de brisa de Mágina".
Quiero dar las gracias de corazón a San Marcelino y a la Buena Madre por su proximidad
y buena guía a lo largo de mi vida y reflejada en la mirada alegre y confiada de mis
alumnos en el día a día.
,
A mi esposa Antoñita, verdadera artífice de que me encuentre entre vosotros. Por todo
su cariño, apoyo, renuncia en su día a seguir en esta casa por seguirme y amor a su fa-
milia.
¿Sabéis que apenas me gusta jugar a la lotería? Porque desde que la conocí, ya me había
tocado el gordo.
Para desarrollar mi labor, siempre he contado con la ayuda y consejo de mis amigos y com-
pañeros que me transmitieron su gran experiencia y que nunca dejaré de agradecer.
¿Os acordáis Pedro, Miguel Angel; las veces que acudí buscando vuestro consejo y siempre
estábais dispuestos a ofrecérmelo.
Al hermano Luis Briones, mi Jefe; por depositar su confianza en mi y conseguir que valora-
ra más lo cotidiano y que cada día me sintiera más Marista.
Al hermano Luis Escuhuri, nos encontramos un día.. y continuamos un periplo juntos. Al her-
mano Santamaría: su finura, inteligencia, bondad y cercanía en cualquier circunstancia.
A los hermanos Nicolás Pozas y Benjamín, todo humanidad y cariño de años hacia mi familia.
Al hermano Fermín, Máximo, nuestro recordado José María, Angel Zabala... y tantos otros de
las comunidades de Granada, Málaga, Huelva y Madrid, a los que agradezco el interés que
siempre han demostrado por mi.
Y quiero hacer una mención especial para el hermano Eliseo Ortega, que con su abnegación y
entrega absoluta en los momentos más difíciles, nos demostró su especial cariño y apoyo in-
condicional.Te damos las gracias por tu amistad.
A lo largo de estos años, he tratado de aplicar el lema paterno: "Una buena construcción
(el alumno), si tiene bueños cimientos (Instrumentales), sin escatimar en ello me lo repetía
conseguirás un buen edificio que al contemplarlo con el paso de los años. te sentirás orgu-
lloso y feliz.
Quiero como "maestro" (siempre me ha gustado esta palabra), hacer una pequeña reflexión so-
bre la labor docente, tan utilizada por algunos y tan poco valorada por otros.
"Hoy día. el maestro es un pequeño héroe, que luchando contra vientos y papeles, descubre una
única verdad; cuando mira a los ojos de sus alumnos que le están diciendo: Tú eres mi amigo,
enséñame los caminos porque confío en tí".
Un abrazo a todos.
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